EL ARTE DE MEDITAR 

 

MeditARTE. Meditación ZEN.

 

El Zen es muy simple, y al mismo tiempo bastante difícil de comprender. Es cuestión de esfuerzo y de repetición, como la vida.  

Simplemente sentado, sin objeto ni espíritu de provecho, si su postura, su respiración y la actitud de su espíritu están en armonía, entienden el verdadero zen, perciben la naturaleza de Buda. 

 

 

La postura 

Sentado en medio del zafu (almohadón redondo), se cruzan las piernas en la posición de loto o de medio loto. Si ello no es posible, y se cruzan las piernas simplemente son colocar el pie en el muslo opuesto, aún así es esencial que las rodillas empujen el piso. La columna vertebral bien derecha, el mentón entrado y la nuca estirada, la nariz en la misma línea vertical que el ombligo, se empuja la tierra con las rodillas y el cielo con la cabeza. 

 

Se pone la mano izquierda en la mano derecha, las palmas hacia el cielo, los pulgares se tocan, formando una linea derecha. Las manos descansan en los pies, los cantos en contacto con el abdomen. Los hombros están relajados. la punta de la lengua toca el paladar. La vista está puesta aproximadamente a un metro de distancia en el suelo son mirar nada en particular.

 

Mantener una pregunta o Koan sin esperar respuesta alguna, intentando que la mente diluya ante una pregunta no racionable y de difícil comprensión. La más clásica para empezar es "¿Quien soy?" o un koan clasico: "Muéstrame el sonido  de una sola mano al aplaudir" "El universo entero es MU, ¿Que es Mu?" 

 

La respiración  

La respiración zen no se puede comprar con ninguna otra, es muy antigua, en sánscrito se llamó 'anapanasati', solamente puede surgir de una postura correcta. Antes de todo se trata de establecer un ritmo lento, fuerte y natural, basado en una espiración suave, larga y profunda. El aire se expulsa lentamente y silenciosamente por la nariz, mientras que la presión debido a la espiración, baja con fuerza al vientre. Al final de la espiración, la inspiración se hace naturalmente. Los maestros compraran el aliento zen con el mugir de las vacas o con la espiración de un bebe que grita recién nacido. 

 

La actitud del espíritu. 

 

Sentados en zazen, dejamos que las imágenes, los pensamientos, las construcciones mentales, que surgen del inconsciente, pasen como nubes por el cielo, sin oponerse ni agarrarse a ellos. Como los reflejos en un espejo, las emanaciones del subconsciente pasan y pasan otra vez y terminan por desvanecerse. Y llegamos al inconsciente profundo, sin pensamiento, más allá de todos los pensamientos (hishiryo), verdadera pureza.

 

Esa actitud de espíritu surge naturalmente de una concentración profunda en la postura y la respiración, y permite así controlar la actividad mental, resultado una mejora en la circulación cerebral.

 

 

 

Maestro Taisen Deshimaru